El Edicto de Milán XVII siglos después

Este año 2013 se cumplen 1700 de la promulgación del Edicto de Milán. O lo que es lo mismo, celebramos el XVII aniversario del nacimiento de la libertad religiosa. El acta firmada por Constantino y Licinio en 313 proclamó el fin de la persecución de los cristianos en el Imperio Romano, e inauguró el concepto, hoy tan extendido en la política gubernamental contemporánea, de la laicidad del Estado.

Este initium libertatis fue asumido con prontitud por los padres de la Iglesia, y debemos a ella la nueva actitud cristiana frente a la autoridad temporal. Resulta imposible entender sin el Edicto de Milán el pensamiento filosófico de san Ambrosio primero, y más tarde de su discípulo, el converso san Agustín. Ambos reflexionarán sobre una dualidad de poderes que alcanza su primera formulación teórica en Las dos ciudades agustianiana, pero que alcana su más completa exposición un siglo después, a finales del siglo V, en boca del papa Gelasio I: los intereses espirituales y la salvación eterna se consideran bajo la guarda de la Iglesia, y deben formar parte de la enseñanza impartida por el clero; los intereses pertenecientes a la dimensión temporal, aquellos seculares como el mantenimiento de la paz, el orden, la justicia, correspondían a la acción del gobierno civil y los magistrados. (G. Sabine)

Esta doctrina, conocida como “las dos espadas”, se convirtió pronto en tradición dentro de la reafirmación de autoridad tanto de papas como de emperadores, lo cual supuso que, en la práctica, el initium libertatis fuera, empero, un inicio frustrado. Se abre ya desde la promulgación del Edicto de Milán, una intensa polémica sobre la libertad religiosa que, entre reclamaciones de la Iglesia y represiones estatales, llega a nuestros días.

Para ejemplo actual no necesitamos recurrir a las persecuciones acaecidas en el Próximo o Lejano Oriente, donde la convivencia entre religiones, o entre formulaciones ideológicas y religión, se ha hecho imposible dado el ascenso del fundamentalismo y la barbarie gubernamental. No es necesario, contamos con paradigmas suficientes en estados supuestamente democráticos y de derecho como España, y en Universidades, lugares que creíamos de diálogo de ideas y creencias, como la Universidad Complutense de Madrid.

La historia de la persecución en una institución, la UCM, por lo demás siempre un tanto hostil a manifestaciones de religiosidad cristiana (ahí quedan las pintadas sobre los muros de las capillas universitarias con proclamas anticatólicas), tiene su punto de partida en marzo de 2011, cuando un grupo de jóvenes entró en la capilla del campus de Somosaguas para leer sus críticas hacia la Iglesia, insultar al clero y, en el caso de varias chicas del grupo, desnudarse de cintura para arriba y exhibir su homosexualidad sobre el altar (entre aplausos).

No sabemos muy bien qué tienen que ver estas manifestaciones ofensivas con el ambiente de libertad de ideas y conocimiento, de verdadera libertad, que no de liberalidad, que debe amparar la Universidad (por cierto, de origen histórico catedralicio y monástico). Tampoco parecen saberlo el rector de la UCM José Carrillo y el decano de la Faculta de Geografía e Historia Luis Enrique Otero, quienes el febrero del año pasado retomaban la campaña contra la libertad religiosa tras la propuesta y aprobación final del traslado de la capilla de dicha Facultad del campus de Ciudad Universitaria a un aula de unos 25 m². El reducido tamaño de este espacio es a todas luces insuficiente para el número de fieles asistentes al culto, y la excusa concedida por Otero, la necesidad de nuevas aulas que el cambio de plan educativo exige, insuficiente. El gasto de traslado de la actual capilla es desmedido si se tiene en cuenta el proyecto de obra pendiente para la reconstrucción del edificio de la Facultad, en el que, en cualquier caso, se podría incluir la ampliación del mismo si existe dicha necesidad de aulas.

Hace tan solo dos días, el 23 de enero de este año, tuvo lugar la última reunión entre la Universidad Complutense de Madrid y el Arzobispado para estudiar la propuesta del cambio de ubicación. El próximo encuentro ha quedado fijado en 15 días, sin que aún se tengan noticias de un posible acuerdo. Ya desde el comienzo de año, la plataforma hazteoir.org ha llamado a firmar a favor de la libertad religiosa en la UCM, una proclama que contó con una manifestación estudiantil (sin pintadas, gritos, insultos y desnudos) a las puertas del rectorado el miércoles 16.


En este año 2013, la conmemoración y recuerdo del XVII aniversario del Edicto de Milán, del inicio de la libertad religiosa en el mundo, que tantas vidas humanas costó, han de ser estímulo para todos, cristianos y no cristianos, de impedir el final de la libre expresión de nuestras creencias. 1700 años han de parecernos pocos… ¡Semper libertas!