Éxito de las II Jornadas Católicos y Vida Pública de Almería

“Estas Jornadas tienen la misión de ayudarnos a buscar y proponer las formas de presencia del laicado católico en la sociedad y en el contexto cultural de nuestro tiempo” con estas palabras inauguró el obispo de Almería, Adolfo González, las II Jornadas Católicos y Vida Pública, tituladas, ‘La presencia pública y social de la Iglesia Católica’, que tuvieron lugar en la ciudad andaluza los días 19 y 20 de enero. El acto de apertura también estuvo presidido por el director de Jornadas y Congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega Benito, y el director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería, Jesús García Aiz, quien señaló que “estas Jornadas pretenden complementar el discurso social político y cultural de los católicos promoviendo la identidad de los católicos que como ciudadanos participan en la vida pública”.

La Iglesia como pieza fundamental de la reconciliación

Francisco Vázquez, ex embajador de España en la Santa Sede y antiguo alcalde de La Coruña, impartió la conferencia titulada ‘La contribución de la Iglesia a la reconciliación social y consolidación democrática en España’. En ella destacó “el importante papel de la Iglesia Católica en la promulgación de la Constitución de 1978”, la cual considera como “una institución fundamental a la hora de conseguir la reconciliación entre todos los españoles, pues ayudó y apoyó en gran medida para que se produjera el diálogo entre las, entonces, fuerzas del Régimen y las fuerzas de la Oposición.”

Obligación de los católicos en la vida pública

El magistrado del Tribunal Supremo, Benito Gálvez Acosta; la diputada del Partido Popular, Carmen Navarro Cruz; y el alcalde del Ayuntamiento de Vícar, Antonio Bonilla, fueron los protagonistas de la primera mesa redonda titulada ‘La presencia de la fe en la sociedad actual: ¿cristianos VS ciudadanos?’

La diputada del PP en el Congreso de los Diputados, Carmen Navarro, destacó la “obligación de los cristianos de participar en la vida pública, de forma que sirvamos a la sociedad en el punto en el que nos corresponda ayudando a otros seres humanos” y alertó sobre “la dulce dictadura del relativismo”.

Por su parte, el alcalde de Vícar, el socialista Antonio Bonilla, manifestó que “todo servidor público ha de estar siempre asistido en su proceder por el código de sus valores, que son los valores que emanan del Evangelio”.

Bonilla también relató algunas experiencias vividas en el municipio que dirige. “En una ocasión llevamos a uno de nuestros núcleos una partida y preguntamos a los vecinos en qué querían invertirla: instalaciones deportivas, sanitarias, de ocio, educativas… El resultado fue que lo que querían los vecinos que construyéramos allí era una iglesia, y así lo hicimos”, comentó.

El magistrado del Tribunal Supremo consideró que los cristianos “debemos, no solo advertir de los males que lleva el proponer el laicismo y la relatividad moral como única vía compatible con la democracia, sino también debemos actuar”. El cristiano, continuó, “ha de superar esta situación desde la esperanza, sin renunciar a la propia identidad, llamados a participar con generosidad y valentía, iluminados por la fe y amparados por la caridad”, concluyó.

“Tanto Ángel Ayala como Herrera Oria introdujeron la necesidad de que los católicos participen en la vida pública, porque también es un camino de salvación, una forma de compromiso social”, afirmó Benito Gálvez.

No olvidar las cuestiones sociales

Las II Jornadas Católicos y Vida Pública de Almería continuaron el 20 de enero con la ponencia del secretario del Centro de Madrid de la ACdP y profesor de la Universidad CEU San Pablo, Juan Pablo Maldonado.

Juan Pablo Maldonado desarrolló los tres ámbitos sociales donde los católicos deben estar presentes en la vida pública. Por un lado, la igualdad de la mujer en el ámbito profesional, “que la equidad entre hombres y mujeres en el trabajo sea una realidad y no un mero discurso. Pero siempre, desde la perspectiva de que cada uno pueda mantener su esencia e identidades”. En este sentido, aseguró que “el verdadero reto es que la mujer no se vea conducida a negar la maternidad y su naturaleza de mujer”.

El segundo ámbito es la integración del inmigrante: “son necesarias políticas más abiertas. Cuidado con las políticas migratorias de los últimos años, donde al que viene con posibilidades económicas se les abre las puertas, y al que no, se le cierran. Tenemos que ayudar a todos los que vienen, y en la medida en la que sea posible integrarles socialmente.”

El tercer ámbito son las consecuencias de “la pérdida de estabilidad laboral y seguridad en las relaciones de trabajo. Los católicos tenemos que poner encima de la mesa soluciones de tipo político”. Al respecto, el propagandista deja claro que “no digo que todos los católicos debamos montar un partido político para hacer una propuesta concreta, pero desde distintas posiciones tenemos la obligación de pensar y reflexionar soluciones”.

Recuperar la dignidad de las periferias

‘La presencia de la Iglesia en las periferias sociales y existenciales’ este fue el nombre de la segunda mesa redonda de las Jornadas, en las que intervinieron: el abogado y escritor, Fausto Romero; el profesor de Teología Moral social en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR de Almería y Director del Secretariado de Pastoral Social y Migraciones, Pedro Antonio Pérez Martínez; el director de Cáritas Diocesana de Almería, José Luis Aguilar Gallart; y la presidenta-delegada de Manos Unidas en la Diócesis de Almería, Isabel María Mendizábal Vidal.

Fausto Romero destacó que “la vida debería resumirse en armonía y proporcionalidad. Cuando no se dan ambas la vida chirría. Actualmente chirría el roce de las periferias, cada día más amplias y masivas, con un centro cada día más pequeño y blindado.  Es un chirrío permanente que la Iglesia católica se esfuerza en evitar y en cierta medida, lo mitiga desde su nacimiento. Prueba de ello, es que la vida pública de Cristo se desarrolló en las periferias. Hemos creado una sociedad deshumanizada, que ha perdido los valores espirituales y humanos, y lo consentimos con nuestro pasotismo. Debemos impedir que haya periferias, es una obligación de todos nosotros. ¡Los cristianos debemos apostar por el hombre!”

Isabel María Mendizábal Vidal, hizo un repaso por algunas de las obras llevadas a cabo por Manos Unidas destacando que “la Iglesia ha atendido siempre a los pobres. Desde Manos Unidas queremos contribuir a que los países del sur salgan de la miseria y dependencia, y para ello financiamos proyectos. Queremos llegar hasta nuestra sociedad porque hacen falta cambios en el norte para que se puedan producir en el sur”.

Por su parte, Pedro Antonio Pérez, señaló la importancia de “recuperar la valía y dignidad de las personas que viven en la periferia”. En este sentido, el profesor destacó que “estas periferias desaparecerán cuando dentro del mundo de la política se incorporen personas que busquen acabar con las desigualdades sociales”.

“La Iglesia somos todos, todos tenemos la obligación de acabar con las periferias. Dios se mueve en las periferias para hacerse uno más, Jesús esta con los pobres, con los leprosos, en definitiva con los más necesitados”, manifestó, José Luis Aguilar Gallart.

La fe como compromiso político

El director del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao, Carlos García de Andoín, presentó la ponencia titulada ‘De la fe al testimonio: Repensar la significativa corresponsabilidad social del compromiso cristiano en el mundo’.

El ponente destacó que nuestra sociedad se “enfrenta a tres grandes desafíos en el ámbito “económico, social, cultural y político. Consecuencia de una destradicionalización de la sociedad, por la que muchas referencias culturales y religiosas se han perdido entre los más jóvenes, en manos de la globalización; una economía que ha fracasado; y un estado políticamente débil, que ha perdido el contacto con la sociedad civil”. En este sentido señaló que “los cristianos debemos tener claro que la fe puede conducir a compromisos políticos. Todos tenemos ideología pero debemos diferenciarla de la fe. La sociedad española necesita personas que, desde una fe común, busque el bien común”.

Recrear al ser humano

La última mesa redonda de las Jornadas contó con la presencia del profesor de Teología dogmática en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR de Almería, Victoriano Montoya Villegas; el profesor de Teología pastoral en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR de Almería, Manuel Pozo Oller; el magistrado del Juzgado de lo Social n. 1 de Almería, Diego Zafra Mata; y el profesor de Filosofía en el Centro de Estudios Eclesiásticos de Almería, Ramón Martínez Tapia.

Ramón Martínez Tapia indicó que “desde una perspectiva católica vivimos un ambiente asfixiante. Esto se debe a la mentalidad relativista y científica que reina en la sociedad. Se considera que la religión es algo del pasado, renunciando de esta manera a las grandes preguntas y a lo trascendental. Por otra parte, los católicos sufrimos el desprecio de los medios de comunicación y de la política. Como consecución, hay un ruptura de la cultura actual y el Evangelio”. Por ello, el ponente declaró que “tenemos que defender que la participación de los católicos en la vida pública es un derecho”.

“La cuestión de la presencia pública de los cristianos debe ser la propia de la Doctrina Social de la Iglesia” señaló Victoriano Montoya Villegas. Para ello el profesor manifestó  la “urgencia de transformar la sociedad, algo que será solo posible con la recreación del ser humano. La preocupación fundamental de la Iglesia debe ser la de recrear la sociedad. Se debe desarrollar todas las potencialidades del ser humano, para que sea libre y pueda tomar decisiones plenamente consciente de la realidad”.

Por su parte, el profesor de Teología pastoral en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR de Almería, Manuel Pozo Oller, destacó que “los católicos debemos tener clara nuestra identidad, porque si no es así, es imposible ir a la misión que tenemos asignada en nuestra vida”.

Para finalizar la mesa redonda, el magistrado, Diego Zafra, considera que “el laico sirve a la Iglesia allá donde está. La misión para un laico es la de tener una vida coherente con el Evangelio, observando las enseñanzas de Jesús y aplicándolas en nuestra vida”.

 

El director de Jornadas y Congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega, clausuró junto al obispo de Almería y presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, Adolfo González Montes; y el director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería, Jesús Ginés García Aiz, las II Jornadas Católicos y Vida Publica celebradas en Almería.

El obispo de Almería quiso agradecer a los organizadores de las Jornadas su celebración y advirtió que “en la actualidad las élites laicistas tienden a presionar sobre los ordenamientos jurídicos a fin de llevar la fe a la sacristía” y añadió no se puede ignorar el sentimiento religioso de la sociedad”.

Rafael Ortega lamentó que “en España, la Iglesia solo sea noticia en los medios de comunicación cuando se produce algún escándalo” y finalizó “agradeciendo el numeroso público que asistió a estas II Jornadas Católicos y Vida Pública”.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *