Éxito de las Jornadas Católicos y Vida Pública en Alicante

Alicante acogió los días 27 y 28 de septiembre, las IX Jornadas Católicos y Vida Pública que con el título ‘La dignidad de la vida humana’  fueron inauguradas por el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera; el obispo de la diócesis Orihuela-Alicante, Jesús Murgui Soriano; el secretario del Centro de la ACdP de Alicante, Manuel Marco Camacho; el director del Congreso y Jornadas Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega; y el miembro del grupo de trabajo Ciencia y FE de la Fundación Cultural Angel Herrera Oria, Francisco Molina.

El intenso debate que se ha instalado en la sociedad sobre la gestación subrogada fue objeto de análisis por parte de los expertos que durante dos días abordaron los aspectos jurídicos y filosóficos de esta cuestión, así como de la eutanasia. Por ese motivo, a juicio de Manuel Marco, secretario de la ACdP en Alicante, “las jornadas pretenden plantear y debatir sobre estas cuestiones en el ámbito de la sociedad civil, ofreciendo a todos la propuesta cristiana desde un fundamento científico y moral, para construir una sociedad basada en valores, más allá del puro convenio o transacción política”.

La vida como componente colectivo

Las jornadas comenzaron con la con la ponencia ‘Tratamiento Jurídico-Penal de la Eutanasia’, impartida por el profesor de Derecho Penal en la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia,  Javier García González.

El ponente comenzó señalando que las convenciones humanas, en cuanto a tratados y pactos que alcanza la sociedad, “no siempre se respetan, y en tal sentido las leyes, como obra de los hombres, puede ser manipulada según los intereses”. La eutanasia aparece, en tal sentido, como un fenómeno complejo con muchas aristas, y respecto al mismo se plantean dudas, retos y problemas presentes en la regulación actual, así como otros tantos problemas que podrían surgir por una desregulación penal de la eutanasia.

El ponente destacó que si bien “es cierto que yo soy el titular de un derecho a mi vida, se cuestiona si puedo disponer de ella”. En tal sentido afirmó que somos titulares de esa entidad colectiva, igual que lo somos del patrimonio cultural sin que ello nos permita disponer individualmente de dicho patrimonio. Así recalcó la idea de que en la vida hay un componente colectivo que no puede obviarse.

Banalización de la vejez

A continuación intervino Francisco Mas-Magro, geriatra miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología de la Sociedad de Bioética de la Comunitat Valenciana, quien disertó sobre la ‘Dignidad y banalización de la vejez’.

El ponente profundizó en la unidad indisoluble entre cuerpo y alma, y recordó la reflexión que Francisco Molina había expuesto en la inauguración de las Jornadas: que “el único ser que vive su vida conscientemente es el hombre, y ello configura una idea que es fundamento del cristianismo. Consecuentemente, dada esta unidad, aparece la obligación de cuidar de nuestro cuerpo y nuestra alma”. Posteriormente  abordó la oposición entre envejecimiento y vejez, destacando que “envejecimiento es algo que se inicia en el momento del nacimiento y se acentúa a partir de la madurez; un proceso muy personal que relacionado con la genética y el estilo de vida”. Es en la fase de envejecimiento  donde se destacan algunos elementos negativos: falta de ejercicio, toxicidad, oxidación, comidas procesadas… En este sentido señaló que “somos las personas mayores las que tenemos que luchar contra la banalización de la vejez”.

Dignidad humana

El primer día de las Jornadas finalizó con la mesa redonda ‘Dignidad de la vida humana. Debate sobre la eutanasia’ en la que participaron el capellán del CEU de Elche, Miroslaw Karol; el titular de Antropología Filosófica del CEU  de Elche, Higinio Marín; y doctora en Medicina y cirugía del CEU de Valencia, Amparo Castañer.

Miroslaw Karol comenzó su intervención reflexionando acerca de la ciencia, ya que “nos permite dar una imagen del mundo muy exacta, precisa, pero con poca profundidad, al obviar preguntar el por qué y el para qué del sentido de la vida. Esta cuestión es altamente importante l pues el hombre no puede vivir sin sentido”. En este sentido, el ponente destacó que “la religión es un apoyo importante para afrontar ese sentido último.”

En su intervención Higinio Marín intentó “meterse en la cabeza de quienes reivindican la eutanasia”. Comenzó su exposición citando a Chesterton, el cual afirmó que ‘las ideas de la modernidad no son más que ideas cristianas que se han vuelto locas’. En tal sentido, el ponente preguntó “¿por qué los contemporáneos se consideran autorizados para acabar con la vida o a exigir a otros que acaben con ella?”. Ante esto, Higinio Marín declaró que “el único bastión que cabe contra esa concepción, es la religión que tiene por Dios a quien es Hijo de Dios e Hijo del hombre. La religión que concibe que la condición de libre nos ha sido entregada y que la única forma de ser lo que somos, sin que ello sea una hostil negación de aquello de lo que provenimos y que nos ha sido dado, es la gratitud”.

Amparo Castañer abordó la importancia de la coordinación en niveles asistenciales sobre todo a nivel ambulatorio a la hora de seguir el tratamiento en el domicilio. Igualmente, la ponente destacó la importancia de que exista “una comunicación abierta entre el enfermo y el personal sanitario, para escuchar al enfermo y a la familia.  El mejor tratamiento es atender personalmente pues colabora a paliar la soledad que sufren”. La dignidad humana, concluyó la ponente, “se conserva con independencia del deterioro físico que pueda tener. Lo indigno son las condiciones que se ofrecen a los pacientes o en las que éstos se encuentran, pero la solución debe ser dar la atención médica y humana que necesitan los enfermos terminales”,

La gestante no es solo una incubadora

La jornada del 28 de septiembre se inició con la conferencia del Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Católico  Universitario Casa de Salud de Valencia ‘Bioética de la gestación subrogada .Nuevos aportes científicos’, a cargo del jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Católico Universitario Casa de Salud de Valencia, Andrés Roig Traver.

Roig Traver comenzó explicando que hasta ahora el principal argumento para defender y a la vez para atacar la gestación subrogada es considerar el vientre de la mujer como un mero portador o vasija para el feto. El ponente aseguró que “la gestante no es solo una incubadora”, e incidió en el intercambio de células que se produce durante el embarazo entre gestante y feto: “La gestante le puede transmitir células propias, de sus progenitores, de embarazos y a otros anteriores. Por eso, incluso aunque se le implante un ovulo, no es solo una incubadora. Hay un nexo biológico entre el niño y la gestante. Hay cosas que se ven a largo plazo, por ejemplo, la diabetes autoimmune, y en esos casos el niño tiene células de la madre gestante”.

El catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad  de Sevilla, Francisco José Contreras, presentó la seguirá la ponencia titulada ‘Aspectos jurídicos de la gestación subrogada’. “La gestación subrogada implica la  mercantilización de algo que debiera estar fuera de comercio. La idea es que no puede comerciarse con el organismo, ya que el cuerpo es parte de nuestra identidad y no debemos mercantilizar con el cuerpo. Por eso no se puede comerciar con órganos. Y no debe legalizarse la gestación subrogada”, declaró Francisco José Contreras.

 

 

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