Madrid, 14 de noviembre de 2020. En el marco del 22 Congreso Católicos y Vida Pública, que este año se celebra bajo el título ‘¡El momento de defender la vida!’, el director del Observatorio Demográfico CEU, Joaquín Leguina, ha apelado al apoyo de las mujeres que desean tener descendientes o que tienen hijos, “a través de una política que evite por todos los medios que se rompan sus carreras profesionales”. Una situación que ha llevado, entre otros aspectos, a una caída en picado de la natalidad en España. “Hay un problema de infelicidad porque no se pueden tener convenientemente los hijos que se desean. Se pone de moda conservar los óvulos para tener los hijos a partir de los 50 años. Un riesgo para la madre y para los hijos”, ha criticado.

Leguina, que ha dado una visión de la evolución que ha sufrido la demografía española desde 1975 hasta la actualidad, ha remarcado la evolución del envejecimiento, “dependiente, casi exclusivamente, de la fecundidad”. En su discurso ha mostrado que el aumento de la esperanza de vida hace crecer el número de «viejos», aunque, paradójicamente, no incrementa el envejecimiento. “Es la fecundidad lo que hace que haya proporcionalmente más viejos, no la mortalidad”, ha subrayado.

El que fuera dirigente socialista también ha valorado otros aspectos como la nupcialidad y las rupturas matrimoniales. “Hay muchas parejas que no se han casado y esto influye en el número de hijos. Hoy, el 54% de los españoles se quedarían solteros. Mientras que, en el año 1976, la edad para casarse era de 24 años (mujeres) y 26 (hombres), actualmente, se ha retrasado la edad de matrimonio diez años”, ha explicado. Asimismo, el expolítico ha abordado la evolución de la inmigración y sus consecuencias demográficas y sociales, como la integración, “que trae consigo muchas complicaciones políticas y más en estos momentos en los que sufrimos una alta tasa de paro”.

Para concluir su discurso, Leguina ha reconocido la labor de los sanitarios españoles, a los que ha catalogado de “espectaculares”. “El problema de la sanidad española y sus profesionales es que, siendo de los mejores del mundo, no son de los que más cobran”, y ha añadido: “debemos estar muy agradecidos a su labor. Quién haya pasado por un hospital no podrá decir lo contrario”.

Por su parte, el director de Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón Larumbe, ha explicado que “es el momento de defender la vida, sin duda, porque en España se destruye vida todos los días, muere más gente de la que nace, hay entre 90 y 100 mil abortos al año; estamos en ciernes de la ley de eutanasia, cuyo fin es destruir más vidas”. El demógrafo ha señalado que “tenemos un problema de vida muy serio en España, en Europa y en Occidente en general y, poco a poco, en todo el mundo”. En este sentido, Macarrón ha manifestado su desacuerdo con la agenda 2030 de la ONU, ya que “no se entiende por qué no se habla de esto cuando la mitad de los países del mundo están aproximadamente por debajo del nivel de natalidad suficiente para el reemplazo y, dentro de poco, muchos más”.

Asimismo, Macarrón ha afirmado que “si no concienciamos ahora a la sociedad de que esto es un problema real y, además, de muy difícil o lenta marcha atrás, lo mismo que el deterioro es muy lento, la recuperación, si se consigue, sería también muy lenta”.

Durante esta jornada del Congreso, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, la especialista en Pediatría Gádor Joya ha calificado la defensa del derecho a la vida como “un compromiso irrenunciable de todos allí en donde nos encontremos, en el ámbito en el que nos desarrollemos”. Un compromiso que, señala la parlamentaria, “debe comenzar con una formación en el seno de la familia”. En este sentido, la parlamentaria ha subrayado que los padres han de poder dársela a sus hijos en libertad; una libertad que “está siendo frontalmente atacada con la ley de educación que este Gobierno quiere aprobar”. “Hemos de transmitir a nuestros hijos ideas y principios claros, firmes e inamovibles, huyendo del relativismo que conduce a la renuncia final de estos principios”, ha subrayado.

Durante su discurso, Joya ha apuntado que este compromiso “no ha de ser algo exclusivo de los católicos”, a los que ha animado a participar en todos los ámbitos de la vida pública, de una manera expresa, y ha catalogado de “deber y obligación moral” al hecho de vencer “la inercia de limitarnos a nuestro círculo y de dar por hecho ciertas verdades que, sin embargo, están siendo atacadas ahora más que nunca”.

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