Juan Pablo II reafirmó en su encíclica Evangelium vitae la doctrina sobre la dignidad de toda vida humana. Quien vive la familia no se escapa y entiende la plenitud en juego.

La publicación de la encíclica Evangelium vitae, en 1995, podría compararse a la célebre fotografía de Joe Rosenthal con la que inmortalizó a cinco marines levantando la bandera americana en la batalla de Iwo Jima. Juan Pablo II, en un contexto de gran debate, reafirmó la doctrina sobre la dignidad de toda vida humana, especialmente aquella que es frágil, clavando la bandera en la arena pública.

Veinticinco años después, esa batalla no se considera ya de interés, ni esa bandera significativa. Como un ejército vencido, parece que la Iglesia ha perdido la plaza pública y prefiere enarbolar banderas más sencillas.

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