En el marco del tema nacional que guiará las actuaciones y proyectos de actuación en sociedad de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) “Libertad de educación”, el Centro de Cáceres organizó los días 15 y 16 de febrero las V Jornadas Católicos y Vida Pública bajo el título ‘Desafíos de la educación en el siglo XXI’.

La inauguración de las Jornadas estuvo protagonizada por el secretario general de la ACdP, Rafael Murillo; la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado del Campo; y la secretaria del Centro de Cáceres, María Victoria Rodríguez Fernández. En su intervención, Rafael Murillo señaló que “la educación debe servir para conseguir personas libres y dignas”. En este sentido destacó que las obras educativas de la ACdP buscan “formar a jóvenes con una gran educación y con los mejores medios posibles, sin olvidar una formación humana cercana a la sociedad”.

Elena Nevado del Campo subrayó la importancia del humanismo cristiano como principio inspirador en la política y en la sociedad en la que vivimos. Por ello la alcaldesa de Cáceres, señaló que “los cristianos tenemos la obligación de llevar nuestro mensaje y nuestro modelo de vida a todas las acciones de la vida cotidiana”.

La primera conferencia de las jornadas fue pronunciada por el director de Proyección Cultural y social de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia y socio de la ACdP, Vicente Navarro de Lujan, y llevó el título ‘El papel del Estado en la educación’. En su intervención, anunció la campaña de defensa que está realizando la ACdP sobre la defensa de los artículos 16 y 27 de la Constitución, referentes a la libertad de pensamiento, y a la libertad de educación y enseñanza, respectivamente.

En este sentido, Vicente Navarro señaló que “esta campaña va a consistir en la defensa de ciertos valores constituciones que pueden estar en peligro” y destacó “no tiene ningún matiz político, es una campaña cuya finalidad es la defensa de valores transversales que pueden ser defendidos por cualquier persona independiente de su ideóloga o religión”.

Posteriormente dio comienzo la tertulia/debate protagonizada por el propio Vicente Navarro; el vicedecano dela Facultad de Derecho de la Universidad de Extremadura, Sixto Sánchez-Lauro; y el abogado y profesor de Derecho Civil de la Universidad CEU San Pablo, Juan Luis Jarillo.

En su alocución, Sixto Sánchez-Lauro declaró que la inercia “estatalizadora de la educación responde a una actitud tradicional de la sociedad española. Para ello se ha llevado a cabo una cambio constante de leyes educativas que han roto la libertad de enseñanza en nuestro país”. Por su parte José Luis Jarillo defendió la idea de universidad privada señalando que este tipo de centros educativos “deben crear personas que busquen implicarse en la sociedad con valores y principios”. Para ello el profesor de la Universidad CEU San Pablo declaró que “la universidad privada tiene que dar un paso al frente buscando nuevos objetivos que fomenten la libertad de pensamiento indició en la importancia en que cada padre pueda elegir la educación que quiere para su hijo: “si el Estado decide donde y qué deben estudiar nuestros hijos, se rompe el principio de subsidiaridad”.

El primer día de las Jornadas finalizó con la actuación del coro Francisco de Sande, que ofreció un espectacular concierto didáctico titulado ‘Un paseo por la historia de la música coral’, al que asistió el  obispo de la diócesis de Coria-Cáceres, Francisco Cerro Chaves.

Las V Jornadas Católicos y Vida Pública de Cáceres continuaron la tarde del sábado 16 de febrero con la ponencia impartida por el profesor  del Departamento de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Tecnología de la información de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, José Manuel Amiguet, titulada ‘¿Puedes decidir la educación de tus hijos? El papel de los padres en la libertad de enseñanza’.

El miembro de la ACdP, advirtió que en la sociedad actual “ha calado que el modelo adecuado de educación es el que se inserta en la lucha de clases. Se piensa que la educación forma parte de la lucha de clases, lo cual se traduce en que unos deben luchar contra otros. Lo que genera una forma de entender la educación que genere variables políticas que se consideran válidas. Entre ellas destaca la escuela comprensiva, la cual considera que todos los alumnos son iguales, y por lo cual todos deben ser educados de una misma manera, instalándose la idea de la homogeneidad absoluta”. En palabras de José Manuel Amiguet, “esto genera una importante mediocridad para no producir una aparente discriminación”. En este sentido destacó que en España “confundimos el concepto de igualdad con la idea de igualdad de resultados. No hay cultura del esfuerzo, es un modelo educativo aplastantemente igualitario”.

La programación continuó con la celebración de la tertulia/debate en la que participaron José Manuel Amiguet; el sacerdote y psicólogo, José Gil Marqués; y el abogado y profesor de la Universidad de Extremadura, Francisco Lamoneda Díaz.

Francisco Lamoneda Díaz defendió que “son los padres los que deben decidir que materia moral o religiosa deben estudiar sus hijos. No estamos interpretando la ley, estamos pidiendo que se cumpla la Constitución”.

“La familia debe prepararnos para vivir en sociedad. La generación actual está siendo absorbida por el materialismo y manipulada por los medios de comunicación. Esto ha provocado que los jóvenes carezcan de pensamiento propio. Estamos creando unos jóvenes que son robots”, declaró. Para evitar esta situación, Lamoneda pidió una mayor participación de los seglares en la vida pública. Por su parte José Manuel Amiguet, reiteró la importancia de que “la educación sea alimentada desde la familia”.

La clausura de las Jornadas fue llevada a cabo por la directora de Jornadas Católicos y Vida Pública, Marifé de Paz Vega, quien destacó la importancia de “luchar por los derechos que nos pretenden privar”; la secretaria del Centro de la ACdP de Cáceres, María Victoria Rodríguez Fernández; y el consiliario del Centro, Ángel Martín Chapinal.

Las V Jornadas Católicos y Vida Pública de Cáceres finalizaron con la celebración de la santa misa en la capilla de las Hermanitas de los pobres.